Edición de 10 ejemplares
En 2020, cuando los escenarios de Broadway quedaron a oscuras, los edificios teatrales de Nueva York iluminaron las noches tranquilas en un estado de animación suspendida. Animado por un mentor, Mark S. Kornbluth cambió su cámara de 35 mm por una digital de gran formato y empezó a fotografiar todos los teatros que pudo. El acceso a uno de los lugares más concurridos de la tierra no tenía precedentes, y tomó docenas de imágenes de cada estructura desde las calles desiertas, volviendo noche tras noche hasta estar seguro de haber capturado todo lo que necesitaba.
Kornbluth explica: "Empecé esta serie con la intención de dramatizar el lenguaje y la narrativa de la señalización, en contraste con la quietud de la puesta en escena. A pesar del vacío repentino y duradero al que dio lugar la pandemia, descubrí una tensión deliciosa, una sensación de Broadway a la espera de la promesa y la renovación que invariablemente aporta el arte. Siento una profunda curiosidad por las relaciones entre los objetos, por cómo las emociones están arraigadas en el tiempo y el lugar, y por cómo crear el poder de una experiencia compartida."
Kornbluth te dirá que siempre ha llevado una cámara consigo, desde que tiene uso de razón, pero que la fotografía no es su único amor artístico, sino el que sigue magnetizándole. En su adolescencia consiguió unas prácticas como ayudante de producción, que convirtió en ayudante de director de escena gracias a su ambición, su agudeza mental y su energía contagiosa, y pasó diez años en el mundo del teatro, de gira por Broadway y trabajando en cine y televisión. Posteriormente obtuvo un máster en interpretación y ha estudiado diversas disciplinas, como historia del arte, literatura, psicología y arteterapia. No es de extrañar, pues, que su talento dramático, su intelecto errante y su insaciable curiosidad encuentren un hogar en el trabajo de un fotógrafo de bellas artes. Es a la vez guionista, director de escena, director y productor, un explorador de su mundo a través del objetivo.
Haciendo su magia artística en la posproducción, de entre muchas, Kornbluth crea una imagen final que encierra la poesía de una escena, preservando en su arte el estado de ánimo de la animación suspendida y el romanticismo de la memoria. En sus propias palabras, "esculpe" la fotografía a partir de fotogramas individuales, utilizando adiciones y sustracciones para producir una obra de arte acabada. "Me encanta la forma en que la luz ambiental nocturna, las vallas publicitarias y las farolas se convirtieron en las luces de mi estudio, iluminando la grandeza que siempre ha sido y sigue siendo exclusiva de la ciudad de Nueva York", afirma el artista.
No hay una sola figura en las imágenes teatrales de Kornbluth, y sin embargo son profundamente humanas. La serie es un profundo recordatorio de lo aguda y singularmente que se siente la presencia de los demás en su ausencia. La relación del entorno urbano con las personas que lo habitan, y el impacto mutuo de uno sobre el otro, es una idea que sigue informando la obra del fotógrafo. Aunque Broadway ha reabierto sus puertas y las calles de la ciudad vuelven a rebosar de vida, Kornbluth encuentra su inspiración en los espacios silenciosos, en la oscuridad de la noche y en los momentos intersticiales, que nos permiten ver lo invisible, encontrarnos de formas inesperadas y considerar de nuevo nuestro entorno.