Al navegar por nuestra vida cotidiana, debemos enfrentarnos a pensamientos, ansiedades, alegrías y emociones de estos tres tiempos verbales, y a menudo al mismo tiempo.
Emociones aparentemente opuestas -lujuria, odio, deseo, amor, orgullo, inhibición- existen simultáneamente entre estos momentos del tiempo. Para algunos de nosotros, algunas emociones superan a otras, acaparando nuestra atención y traspasando nuestras mentes, a veces apoderándose de nuestra forma de vivir y respirar. En mi caso, las emociones que ocupan mi mente y captan mi energía son las del amor, el deseo y el miedo a ser herido o decepcionado. Y así, en el centro de mi trabajo están estas emociones contundentes: guían mi mano para pintar y mi corazón y mi mente para vivir. Mi trabajo explora las emociones que nos guían, que tiran de nosotros y nos empujan y, en última instancia, definen quiénes somos, en relación con los demás y con nosotros mismos.
Últimamente, lo que más me interesa captar es cómo las percepciones alternativas de la propia identidad pueden cambiar el efecto de estas emociones cotidianas. Mi obra habla de esto en dos medios: pinturas al óleo y collage/instalación. Con el primer medio, lo hago principalmente a través de la imaginería mística yuxtapuesta a la técnica figurativa. Utilizo pinturas al óleo para crear esta alter-realidad mística en la que el humano es el animal y el animal es el humano.
Al haber crecido en Connecticut, siempre he encontrado en los animales un vehículo para representar las emociones humanas; creo que de muchas maneras los animales son capaces de expresar las emociones humanas de un modo que es a la vez comprensible, misterioso y seductor. Como los animales, todos somos salvajes y temerosos, pero a diferencia de los animales, tenemos que vivir en este mundo de reglas y normatividad. Mis deseos, mis emociones, no siempre pueden encajar en el lugar y la sociedad en que vivo, pero en mi arte, puedo encontrar un lugar para que esos valores atípicos unan sus fuerzas.
Me cautiva el poder de mis propias emociones, los deseos juguetones y la energía a veces peligrosa que es la esencia del espíritu humano. Amamos, sufrimos, reímos y lloramos: es un espectro fantástico y a veces espantoso. El "soldado contemporáneo", motivo representado en mi obra mediante óleo sobre lienzo, es mi propia concepción de este poder que tenemos para amar y para herir, para construir y para romper. Para mí, el soldado contemporáneo es el niño liberado de la mirada de los padres o de la sociedad, es el espíritu liberado. Pero también se enfrenta al reto del futuro, aunque se aleje de su pasado.
esta pieza está firmada en el reverso por el artista