La infancia, un tema recurrente en la obra de Darlene Cole, está representada por niñas y niños prepúberes, inmersos en algún tipo de acción. Sin la supervisión de un adulto, estas actividades confieren a los niños de Cole un aura similar a la de los adultos, dándoles poder. La artista cita el libro de Neil Postman de 1982 sobre el declive de la inocencia en la cultura estadounidense The Disappearance of Childhood (La desaparición de la infancia) como un texto que informa su obra. En él, Postman argumenta que la tecnología de las comunicaciones, como la invención de la televisión y, más tarde, de Internet, contribuyó a que los niños perdieran su inocencia, transformándolos así en jóvenes adultos.
Una fuente de inspiración para Cole son las obras de la Hermandad Prerrafaelita, un grupo de pintores, poetas y críticos ingleses, fundado en 1848. Estudiaban atentamente la naturaleza, empleaban colores vivos y representaban a mujeres de aspecto poco convencional. Al igual que en las obras prerrafaelitas, las muchachas de los cuadros de Cole encarnan el enigma, la distancia y la belleza.
El pasado, en general, es una gran fuente de inspiración para el artista. La cabaña de Cole, o "retiro del artista", como ella la llama, se construyó a principios del siglo XX. Como conservó intactos todos los muebles y la ropa de cama originales, la casita, a orillas de un lago, parece pertenecer al pasado.
La naturaleza, otro tema omnipresente en la obra de Cole, está en muchas obras representada por flores, como las rosas rosas de David Austin, las peonías y las magnolias. Cole pinta flores del natural, comprándolas en una floristería cercana a su casa de Brooklin, Ontario, o viajando a las granjas cercanas en busca de árboles en flor.
En general, las obras de Cole se definen por la belleza y el misterio, y la calidad onírica de los colores traslúcidos del óleo contribuye a la naturaleza inquietante de las escenas.