Lámpara de escritorio ASA diseñada por Miguel Milá, hacia 1950.
En buen estado original, con pequeños desgastes propios de la edad y el uso, conservando una hermosa pátina.
Miguel Milá representa como nadie el diseño contemporáneo español. Pertenece a la generación de los Pioneros de los años 50, y ha visto cómo muchos de sus muebles y lámparas se han convertido en auténticos clásicos.
Miguel Milá nació en el seno de una familia aristocrática catalana muy vinculada al mundo artístico (sus antepasados cedieron a Gaudí la Casa Milá, también conocida como La Pedrera), y empezó a trabajar como interiorista en el estudio de arquitectura de su hermano Alfonso Milá y Federico Correa. Era finales de los años 50, una época de crisis en la que España apenas sabía lo que era el Industrial Design. Prácticamente no había industria, todo se hacía generalmente a mano. Este marco marcó la forma de entender el diseño de Miguel Milá, sensible al placer de tocar y más cercano a las técnicas tradicionales.
A pesar de la escasez de objetos, medios y materias primas de la época, Miguel Milá empezó a diseñar lámparas y muebles, que pronto fabricó en su propia empresa, Tramo. Miguel Milá creó esta empresa con dos amigos, los arquitectos F. Ribas Barangé y E. Pérez Ullibari. Así es como Miguel Milá se involucró en el Industrial Design.
De Tramo, apócope de Trabajos molestos, es decir, todas las cosas que tienen que hacer los hermanos pequeños, salieron muchos proyectos. Por ejemplo, desarrolló las versiones anteriores de las famosas lámparas TMC y TMM (1958 y 1961), diseños clásicos atemporales que se siguen vendiendo hoy en día. Algún tiempo después, creó su propio estudio de diseño industrial y de interiores.
Miguel Milá participó con los diseñadores y arquitectos de la época en las primeras reuniones en Barcelona para debatir sobre la modernidad en la arquitectura, de las que surgió la cuestión de cómo promover el diseño e implantar su práctica profesional. Estas reuniones culminaron en la fundación de la ADI-FAD, junto con Antoni de Moragas, André Ricard, Bohigas, Cirici Pellicer, Manel Cases y Rafael Marquina. Desde sus inicios, esta asociación buscó fomentar el diseño español en el extranjero y establecer una conexión entre los jóvenes profesionales españoles y el diseño internacional.
"En realidad soy una diseñadora preindustrial- ha declarado Milá. Me siento más cómodo con los procedimientos técnicos que permiten corregir fallos, experimentar durante el proceso y controlarlo al máximo. De ahí viene mi preferencia por los materiales nobles, la preferencia por los materiales que saben envejecer". Es el caso, entre otras, de las lámparas de madera Cesta (1964), la lámpara de caña Manila (1961); la lámpara M68, de aluminio (1968); o la serie de lámparas Americana con pantallas de lino natural.
Tras un periodo de silencio que coincidió con los locos años ochenta posmodernos, en los que se centró en el diseño de espacios interiores y exposiciones, retomó sus proyectos de Industrial Design, con un lenguaje más moderno y racionalista, y lo aplicó al diseño urbano. El banco Neoromántico (1995) es un claro ejemplo de ello, siendo un banco que en pocos años se ha convertido en habitual en los escenarios urbanos. A este primer banco han seguido el Neoromántico pata liviana (2000) y el Neoromántico aluminio pata liviana (2002).
Miguel Milá se ha convertido en una figura clásica del diseño. De hecho, casi representa la historia del diseño moderno catalán. Su trabajo se ha centrado en actualizar la tradición: muchos de sus productos han superado las circunstancias en las que se hicieron, y se siguen vendiendo hoy en día, "gracias a haber nacido en una época en la que el rigor y la honestidad eran valores elevados", afirma Milá. En 1987 fue galardonado con el Premio Nacional de Diseño y en 2008 con el Compasso d'Oro en reconocimiento a su trayectoria profesional y a su contribución a la promoción del diseño español.